Por Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en
Comunicación Social (Periodista).
El periodismo ambiental enfrenta baja cobertura debido a la falta de interés comercial y
complejidad temática. Los periodistas que cubren estos temas sufren altos niveles de
amenazas, mientras que las noticias ambientales son vistas por editores como poco
comerciales. Además, la falta de especialización y la dificultad para conectar la crisis
ecológica con la vida diaria limitan su impacto.
Gran parte de los hábitos culturales y de consumo informativo afectan a la ya de por sí
débil presencia de las notas sobre medioambiente en las distintas plataformas de
información, a menos que sea altamente vendible y mediática. Si la casa de verano de un
admirado cantante fuera devorada por las fauces oceánicas al sur de Long Beach,
California, o si un importante emporio hotelero en el caribe mexicano fuese azotado por la
furia de un huracán, seguramente el reportaje circularía por las redes sociales de manera
inmediata y alcanzaría la notoriedad necesaria para percatarnos someramente de que existe
un tema medioambiental más allá de la curiosidad o del morbo, pero… Si se opina sobre
como descontaminar un rio en la Provincia de Buenos Aires y, además, se ofrece una
solución biotecnológica para solucionar el problema, eso no tiene importancia.
Antes de plantear una discusión de forma-fondo, el periodismo en general debería ser revisado y actualizado a la luz de las nuevas exigencias sociales y tecnológicas y establecerse una crítica sobre la prioridad de los temas y los contenidos, buscando integrar en ellos un
discurso creativo que tome a consideración los rasgos ecológicos, bioéticos y
medioambientales de la comunicación social.
En Argentina, el rol del periodismo y los medios de comunicación resulta de vital
importancia a la hora de informar con diligencia, brindar herramientas necesarias para que
el publico tenga acceso a la información ambiental relevante, y fundamentalmente para
crear conciencia, despertar el interés de la audiencia y provocar un verdadero cambio de
actitud en la sociedad, pero… Esto en las redacciones de los grandes diarios nacionales y
provinciales, no sucede. Como la educación ambiental tampoco forma parte de la
formación académica del común de la gente, a pesar que se cuenta con una Ley Nacional
27.621 sobre educación integral ambiental (EAI).
¿Como prepararse como periodista ambiental?
Es fundamental especializarse en temas
científicos basados en biología, en geografía y en problemas socioambientales,
capacitarse en la comprensión de leyes y regulaciones del sector, y dominar el lenguaje
técnico para traducir datos complejos al público general. Requiere un compromiso ético,
conector de conflictos sociales y ambientales, y el uso riguroso de múltiples fuentes.
En un mundo en que la abundante información, relacionada con el ambiente ocupa un
papel cada vez mas destacado, los periodistas y comunicadores, deben estar preparados
para intermediar entre las empresas periodísticas, el Estado, las organizaciones
ambientales y la sociedad.
Hay que tener en cuenta que las principales barreras es la escasez de periodistas
especializados en medio ambiente. En la mayoría de las redacciones, el tema es
abordado esporádicamente por reporteros generalistas, quienes carecen de la formación
necesaria para interpretar informes técnicos o evaluar políticas públicas. Esto limita la
capacidad de transmitir información precisa.
El futuro dependerá de la capacidad de integrar la agenda ambiental en la vida cotidiana
de las redacciones, los responsables de la toma de decisiones y la sociedad civil. A pesar
de los desafíos, invertir en periodismo especializado y valorar el conocimiento local
puede contribuir a construir narrativas más cercanas a la realidad y, sobre todo, más
eficaces.
Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que
ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás. Si no
cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a dejar que el tiempo
transcurra seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido. Las
futuras generaciones sabrán que nosotros éramos conscientes de la peligrosa explosión
demográfica de nuestra especie, de la pérdida de la biodiversidad, del calentamiento
global, de la contaminación de los mares, el aire y la tierra, del adelgazamiento de la
capa de ozono. Podrán observar que teníamos información más que suficiente para
comprender que los problemas que habíamos provocado requerían de soluciones: y
verán con igual claridad que fallamos para actuar con la fuerza suficiente para salvar a
la Tierra. Y nos odiarán por eso… porque habremos cambiado nuestro confort por su
futuro.