Por Ana M. Monaco – Presidente de Fundación Espacios Verdes
Estamos en el año 2025 y, lamentablemente, aún estamos muy lejos de poder decir que hemos avanzado en los logros del cuidado del ambiente ni de cumplir con el ODS 15 de la Agenda 2030. Este objetivo se refiere a la protección de la Vida de Ecosistemas Terrestres, buscando proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación y detener la pérdida de biodiversidad.
Lamentablemente, tanto a nivel nacional como mundial, hemos visto un retroceso en estos temas. Desde que en 1972 se llevó a cabo la Conferencia de las Naciones Unidas en Estocolmo, Suecia, que destacó la importancia del cuidado del medio ambiente y del planeta que compartimos, parecía que podíamos generar cambios significativos. Por un tiempo, esa esperanza resonaba con fuerza en el subconsciente colectivo. Cada vez que los medios abordaban el tema, se notaba una creciente conciencia sobre la importancia del cuidado ambiental y su impacto en todos los aspectos de la vida.
Se empezó a hablar en la política, se crearon leyes y carreras para formar profesionales en la materia, y la ciencia y la tecnología mostraron los resultados del cambio que se avecinaba en el clima y sus consecuencias. Sin embargo, el ser humano seguía desarrollando una mayor contaminación a través de sus residuos, en todas sus dimensiones y en su vida cotidiana, lo que ha dificultado avanzar hacia un verdadero equilibrio con nuestro entorno.
La pandemia de COVID-19 genero una mayor sensibilización sobre la interconexión entre la salud humana y la salud del planeta a nivel global.
En Argentina, se logró implementar políticas públicas y leyes para abordar la crisis ambiental, como la declaración de emergencia ecológica y ambiental y la ley de educación ambiental.
¿Y luego que paso? ¿Hay un retroceso en nuestro país y en el mundo en medidas para mitigar el cambio climático?

Lamentablemente en algunos sectores y países se observa un retroceso en la medidas para mitigar el cambio climático a nivel nacional e internacional La situación se presenta muy compleja, algunas empresas y países muestran avances y otros se resisten y se retiran y retroceden en sus compromisos como lo hizo Estados Unidos con el acuerdo de Paris y Argentina parecería que quiere seguir los mismos pasos sin reflexionar de las consecuencias en un país que la biodiversidad es una factor de equilibrio natural para el mundo.
¿Que nos pasa, ya no nos importa nuestro hábitat, el que compartimos con nuestros hijos y nietos? ¿O solo nos interesa que el capital rija sobre la razón y la coherencia? Quizás muchos no estaremos, en las próximas décadas, pero, si nos interesan nuestros hijos y nietos, debemos ocuparnos y dejarles un ambiente de calidad, donde los recursos limitados, como es el agua y la biodiversidad, se mantengan para la vida de todos los seres vivos del planeta. La casa común no es solo un enunciado del Papa Francisco en su encíclica Laudato Si ( Alabado seas), es realmente el legado para ellos de las generaciones como la mía que cumplimos un septenio .
“El ambiente lo cuidamos entre todos y nuestra casa común también”.